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miércoles, 3 de octubre de 2012

Flojera


Necesitamos imperiosamente romper con el círculo light (corriente del comportamiento contemporáneo que se caracteriza por la ley del menor esfuerzo) si queremos salir adelante, y sólo se puede lograr a través del esfuerzo.
A un grupo de jóvenes se les preguntó: "¿A quién le había atacado la flojera aguda?", y se les pidió que levantaran la mano, la mitad lo hizo, la otra mitad no la levantó porque tenía"flojera".
Hoy por hoy, nuestro más importante e inmediato desafío es sacudirnos la pasividad y el aletargamiento, los cuales son los síntomas más notorios de la mediocridad, son tiempos de esfuerzos sostenidos, de constancia y perseverancia, de aplicarnos a fondo si de verdad queremos surgir como personas, familias y naciones de triunfadores. Ya tendremos tiempo para descansar el día que nos digan: descanse en paz, secula seculorum, amén.
No hay causa más digna que realizar una tarea bien hecha, renunciar a trabajar es renunciar a ser creativo, a ser colaborador de la creación, me imagino que si un ser humano no trabaja, no enfrenta desafíos, no tiene obstáculos por superar, y si además recibe sin esfuerzo su alimento, a este tipo de personas se les hace más daño que bien.
El ser humano es un auténtico milagro porque posee la capacidad de realizar milagros, gracias fundamentalmente a su esfuerzo creador. El secreto del éxito está dentro de cada ser humano, así como si partimos a la mitad una manzana invariablemente encontraremos una estrella de cinco puntas, así en el interior de cada uno de nosotros llevamos la estrella del esfuerzo, la energía necesaria para alcanzar todo aquello que nos propongamos, dejemos a un lado la postergación y sacudámonos de la flojera, lograremos nuestros propósitos con esfuerzo y realizaremos nuestros sueños.

Para los Problemas


Un hombre después de pensarlo se decidió a reparar una vieja casa que tenía en una granja. Entonces, contrató a un carpintero que se encargaría de todos los detalles logísticos de restauración.
Un día decidió ir a la granja, para verificar como iban todos los trabajos. Llegó temprano y se dispuso a colaborar en los quehaceres que realizaba el carpintero. Ese día parecía no ser el mejor para el carpintero. Su cortadora eléctrica se había dañado, haciéndole perder dos horas de trabajo. Después de repararla, un corte de electricidad en el pueblo le hizo perder dos horas más de trabajo. Tratando de recuperar el tiempo, partió dos cierras de su cortadora. Ya finalizando la jornada, el pegamento que disponía no le alcanzaba para mezclar su fórmula secreta de acabado.
Después de un día tan irregular, ya disponiéndose para ir a su casa, el camión se le negaba a arrancar. Por supuesto, el dueño de la granja se ofreció a llevarlo. Mientras recorrían los hermosos paisajes de la granja, él iba en silencio meditando. Parecía un poco molesto por los desaires que el día le había jugado.
Después de treinta minutos de recorrido llegaron a la casa del carpintero, y de sorpresa lo invitó para que conociera a su familia. Mientras se dirigían a la puerta, el carpintero se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, de color verde intenso y por demás hermoso. Tocó varias ramas con sus manos, mientras admiraba sus preciosas hojas.
Cuando abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas y alegría. Sus hijos se lanzaron sobre él, dando vueltas en la sala. Le dio un beso a su esposa y lo presentó. Le invitó un refresco y una suculenta empanada. Ya despidiéndose, lo acompañó hasta el auto.
Cuando pasaron nuevamente cerca del árbol, la curiosidad fue grande y le preguntó acerca de lo que había visto hacer un rato antes. Le recordó su conducta con el árbol.
¡Ohh!, ese es mi árbol de los problemas, contestó.
Y luego procedió a explicar y dijo: sé que no puedo evitar tener dificultades en mi trabajo, percances y alteraciones en mi estado de ánimo. Pero una cosa si es segura: Esos problemas no pertenecen ni a mi esposa y mucho menos a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el “árbol de los problemas” cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo nuevamente, porque tengo que solucionarlos. Lo divertido es, dijo sonriendo el carpintero, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.
El dueño de la granja se subió a su auto, meditando sobre la estrategia del carpintero para ser más feliz y evitar contaminar el hogar con los problemas laborales. Entonces se dijo, valió la pena el paseo de hoy.
Llegó a la granja y se dispuso a seleccionar su árbol de los problemas. Y desde entones cada vez que llegaba a su hogar ya saben lo primero que hacía.
“Tenemos que saber que el mundo sólo se puede captar mediante la acción y no la contemplación. El impulso más poderoso, en el ascenso del hombre, es el placer que le produce su propia habilidad. Gocemos haciendo lo que hacemos bien, y habiéndolo hecho bien, gocémonos haciéndolo mejor y lo que no sabemos aprendámoslo y gocemos aprendiendo y luego seremos mejores porque habremos aprendido con gozo”.


Arayashiki